Nuestro compromiso profesional y social no puede esperar

A 11 años de la primera movilización que unió a todo un país bajo el grito de #NiUnaMenos, la violencia de género sigue siendo una urgencia estructural que nos convoca de manera directa.

En el ejercicio de nuestra profesión, no ocupamos un rol neutral en la sociedad.

Somos la vía indispensable para el acceso a la justicia y los garantes de los derechos fundamentales de las mujeres y diversidades.
Garantizar el Ni Una Menos es también nuestra responsabilidad profesional.

Nos interpela a:

• Garantizar el patrocinio jurídico efectivo, erradicando la revictimización en cada proceso.
• Ejercer con perspectiva de género de forma transversal, exigiendo la aplicación efectiva de la Ley Micaela en todos los ámbitos judiciales y en el MPF.
• Asumir un rol social activo, donde el derecho no sea una barrera, sino una herramienta real de protección, equidad y reparación.

La justicia que no llega a tiempo, o que discrimina, también es violencia.

Que este 3 de junio no sea solo una fecha de conmemoración, sino una renovación diaria de nuestro compromiso ético para que el Ni Una Menos sea, finalmente, una realidad.

Comisión de Género y Diversidad